Después de casi dos meses, desde el 13 de febrero, sin pisar una pista de la NBA; como suplente, cosa rara evidentemente en su carrera (segunda vez en 869 partidos, los dos esta temporada), y con su madre en una grada con público limitado pero en pie, Kevin Durant volvió a jugar.

Su baja ha sido un nubarrón en el feliz horizonte de Brooklyn Nets, un equipo que sigue sin tener al big three en pista (solo siete encuentros juntos) porque ahora falta James Harden. Pero uno cuya clave para ser imparable, y por muy buenos que sean Harden y Kyrie Irving (que lo son) es KD, el gran asesino, el macho alfa.

Con Durant de vuelta, como suplente y con restricción de minutos, New Orleans Pelicans pasó por la trituradora (139-111) de un equipo que tiene peligros a la vista y asuntos pendientes, como todos, pero cuyo techo parece imposible de imaginar.

El alero principal de los Brooklyn Nets quien se encontraba ausente por el motivo de una distensión en el tendón de la corva, regresó la noche de ayer  a la cancha ”encendido” con marcas de 17 puntos (sin fallo), 7 rebotes y 5 asistencias en 18 minutos en el enfrentamiento contra New Orleans Pelicans, quedándose así con una victoria aplastante y un tanto humillante si a diferencia de puntos nos basamos.

Kyre Irving: 30 min, 2 rebs, 6 Ast, (24) pts.
LaMarcus Aldridge,23 min, 3 reb, 2 ast, (22) pts