Marco Asensio regresa a la Champions. LaLiga sirvió para que la grave lesión de rodilla quedara en el olvido. Su regreso fue con goles (Valencia. Alavés y Leganés), pero sobre todo con sensaciones muy buenas.

El 20 del Madrid vuelve a pisar terreno Champions, una competición en la que ha dejado huella. Ha ganado dos desde que en julio de 2016 regresara de su cesión en el Espanyol. En las dos su papel fue importante.

En la primera suyo fue el gol con el que el Madrid cerró el título en Cardiff ante la Juventus. Para ya antes había sido un jugador vital. Fue la temporada en la que Zidane disfrutó de dos unidades de máximo nivel. Asensio, un becario aspirante a mucho más, ayudó desde el banquillo a un tridente que arrancó con Bale, Benzema y Cristiano y del que se cayó el galés.

Que Marco era jugador de grandes citas ya lo demostró en la Supercopa de Europa ante el Sevilla. Con Cristiano lesionado tras la final de la Euro, Zidane apostó por él y la respuesta fue un golazo soberbio.

Su estreno en la Liga de Campeones fue ante el Legia de Varsovia, en la tercera jornada. Y ese día su zurda se estrenó como goleadora en la gran competición. Pero su puesta de largo llegó en los cuartos ante el Bayern: asistencia a Cristiano para el 1-2 en Múnich y gol en el Bernabéu para cerrar el pase en la prórroga (4-2).

Con una Champions ya ganada, Asensio se presentó en la temporada 2017-18 con dos golazos ante el Barcelona en la Supercopa de España. Participó en 12 de los 13 partidos de la Champions (solo se perdió el primer ante el Apoel) y volvió a ser Múnich la ciudad en la que mejor versión mostró. Su gol, el 1-2 en la ida, fue decisivo ya que el Bayern llevó al Madrid al límite en el Bernabéu (2-2). El partido en el Allianaz sirvió para que Michael Reschke, director técnico del Bayern, dijera una frase lapidaria en El País: “Hay que hacer un monumento al que fichó a Asensio por tres millones de euros”.

Y la temporada pasada, en medio del desastre y el derrumbe ante el Ajax, fue quien hizo el 1-2 en la ida y el único gol del Madrid en la vuelta, el que sirvió durante unos minutos para que los de Solari soñaran con pasar.