Michael Jordan ocupó el mes de mayo el puesto 1.001 en la selecta lista Forbes de los hombres más ricos del mundo.

Lejos de sufrir la crisis, el mito del baloncesto ha vuelto a la actualidad gracias a ‘The Last Dance’, el documental de Netflix que cuenta su carrera, en especial su último año con los Bulls (1998). The Last… lleva desde su estreno entre las 10 emisiones más vistas de Netflix. Jordan es un negocio en sí mismo, una industria que le ha llevado a poseer un patrimonio valorado en 2.100 millones de dólares. Sólo en el último año su renta se ha incrementado en 300 millones.

billete de jordan

Se lo debe a la posesión del 70% de las acciones de los Hornets y a las ganancias que le reporta su asociación con Nike: 145 millones en los últimos doce meses. Lo más sorprendente tratándose de Jordan es que su gran negocio no fue el baloncesto. En la NBA ‘sólo’ ganó 94 millones con los Bulls y los Wizards en sus 15 temporadas con los profesionales. Su primer contrato en Chicago, 1984, fue de 2,8 millones, y tuvo que esperar 12 años para ser el jugador mejor pagado del campeonato. Rompió la barrera de los 30 millones (1996).

Si el deporte le convirtió en leyenda, los contratos de patrocinio y sponsorización lo hicieron multimillonario, le abrieron las puertas de la lista Forbes. Michael asoció su nombre a un montón de marcas que le generaron unos ingresos extraordinarios mientras su fama crecía en las canchas de baloncesto. Jordan se unió a Nike, Coca-Cola, McDonalds, Chevrolet, Gatorade, Hanes, Upper Deck, entre otros. Estos contratos fueron tan lucrativos que rompieron moldes. Desde que firmó el primer contrato con Nike en 1984, se calcula que ha ingresado 1.700 millones de dólares.