‘The Last Dance’, el documental que rescata la última temporada de Michael Jordan en los Chicago Bulls y que se convirtió en el mayor entretenimiento para millones de personas durante la pandemia del coronavirus, se ha convertido en el séptimo anillo del ex jugador tras conquistar el Emmy a la mejor serie de no ficción, imponiéndose a ‘Tiger King’, ‘McMillions’, ‘Hillary’ y ‘American Masters’.

La polémica cinta de 10 episodios, en la que la imagen de Jordan quedó en entredicho por su excesiva competitividad y su nivel de exigencia con sus compañeros, se convirtió en un fenómeno de masas durante las fases más duras del confinamiento en todo el mundo y ahora ha visto recompensadas tantas horas de trabajo y edición con tan prestigioso premio, que además supone el primero para la cadena ESPN en su labor de productora.

“Quiero agradecer a la NBA, ESPN y Netflix por su apoyo”, aseguraba el director del documental Jason Hehir tras recibir el premio por videoconferencia. “Quiero también dar las gracias a Michael Jordan por darme su tiempo y por su honestidad, igual que quiero agradecer a las otras 105 personas que se sentaron para contar la historia como fue. Espero que hayamos traído algo de luz a un año tan difícil y oscuro”.

Más de 30 millones de espectadores fuera de Estados Unidos se engancharon a un documental que narra cómo los Bulls se sobreponen a todo el ruido ajeno al equipo para terminar conquistando el sexto anillo de la franquicia y el tercero consecutivo. Pero la cinta va un paso más allá y muestra una imagen de Jordan alejada de la que muchos aficionados tenían en mente.

El documental originó cientos de reacciones, algunas a favor y otras en contra, en torno a la figura de Jordan y su carácter en la cancha. Compañeros y rivales han desvelado el lado más cruel del mito por la forma en que trataba a unos y a otros en la cancha en su intento por llegar a lo más alto.