Un día como hoy (19 de junio) de 2016, el equipo de Cleveland Cavaliers sellaba una remontada histórica y se coronaba campeón de la mejor liga de baloncesto del mundo, la NBA.

Los Cavaliers llegaron a estar debajo en la serie (1-3), pero nunca bajaron la cabeza. Sorprendieron ganando el juego 5 de la serie cómodamente 112-97 en casa de los Warriors, cuando muchos creían que la serie terminaría allí. Volvieron a casa y dominaron 115-101 a Golden State, forzando así en juego 7 en el Oracle Arena.

En el último partido de la serie, LeBron James y Kyrie Irving cargaron con el equipo una vez más. James consiguió un triple doble con 27 puntos 11 rebotes 11 asistencias y uno de los bloqueos más clutch en la historia del juego, que lo veremos repetirse por muchos años en nuestras pantallas. Por su lado Irving aportó 26 puntos 6 rebotes y sepultó a las Warriors junto a sus decenas de miles de fanáticos con un bombazo de tres puntos restando menos de un minuto por jugar, uno de los canastos más clutch en la historia de las finales de NBA.

Antes que los Cavaliers llegaran a estar (1-3) debajo en la serie final, 32 equipos se habían visto en la misma situación y ninguno de ellos había podido superarla, incluyendo dos que lograron forzar un séptimo juego(Knicks de 1951 y Lakers de 1966).

Al día de hoy, esta hazaña sigue siendo única, y se considera aún más grande por el hecho de que los Cleveland Cavaliers vencieron en dicha final al equipo con mejor marca para una temporada en la historia de la NBA, unos Golden State Warriors con 73 victorias y solo 9 derrotas.