El base canadiense tuvo que abandonar el partido ante Golden State Warriors cerca del final, y los estudios confirmaron el peor diagnóstico: rotura de los ligamentos cruzados anteriores. Tendrá que pasar por el quirófano y, lógicamente, tendrá un largo período de rehabilitación.

Con apenas 50 segundos por disputarse de un partido que parecía resuelto, Jamal Murray encendió las alarmas. Los Golden State Warriors estaban a punto de sumar el triunfo ante Denver Nuggets cuando la mala fortuna se apoderó del Chase Center. El base canadiense se disponía a penetrar cuando en el primer apoyo antes de elevarse su rodilla izquierda pareció venirse abajo, sin tan siquiera poder concluir la extensión y cayendo al suelo con evidentes signos de dolor. Los peores pronósticos se confirmaron horas después.

La franquicia de Colorado confirmó que el base sufrió la rotura de los ligamentos cruzados anteriores de la rodilla izquierda. Una gravísima lesión que supone el final de su temporada y que le demandará un largo período de recuperación que seguramente se extienda hasta después del inicio de la próxima temporada.

Al concluir el encuentro, que se resolvió con victoria de los Warriors por 116 a 107, el entrenador de los Nuggets, Mike Malone, se mostró golpeado y dejó a entender el valor de su base para el equipo: “El vestuario está muy afectado. Perdimos el partido, pero todos nuestros pensamientos están con Jamal”.

Hasta el momento del infortunio, Jamal Murray había conseguido 17 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias en 33 minutos de juego. Su 2020-2021 se cierra con promedios de 21,2 puntos, 4,0 rebotes y 4,8 asistencias en 35,5 minutos.